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Empezamos por lo que más os preocupa y por los apoyos que ya tenéis en casa o en el centro educativo.
Cuando un niño tiene dificultades del neurodesarrollo, alimentarse o expresar qué necesita puede requerir apoyos específicos. Acompaño a la familia en estos ámbitos desde la logopedia, en coordinación con el equipo asistencial. Partimos de las habilidades, las preferencias y las necesidades concretas de vuestro hijo.

Podemos abordar necesidades asociadas a parálisis cerebral, síndromes u otras condiciones del desarrollo. Un mismo diagnóstico no implica las mismas dificultades. Reviso con vosotros los informes, los apoyos existentes y las prioridades, para evitar que las propuestas se contradigan o añadan una carga innecesaria.
En casa podemos observar situaciones concretas: cómo participa en una comida, cómo pide ayuda o cómo expresa que quiere parar. Vuestra interpretación de sus señales ayuda a entender qué le resulta accesible y qué adaptaciones conviene explorar.
Si hay dificultades para comer, reviso la postura, los ritmos y las habilidades orales dentro del plan del equipo. La tos repetida durante las comidas, las infecciones respiratorias recurrentes o la pérdida de peso necesitan valoración médica. En algunos casos hace falta una exploración especializada de la deglución.
Los cambios de textura, el uso de espesantes o las decisiones sobre sonda no se plantean de forma genérica. Se acuerdan con los profesionales responsables de la seguridad y la nutrición. Si aparece dificultad respiratoria repentina o una alteración importante del estado del niño, buscad atención urgente.
La comunicación puede combinar sonidos, palabras, gestos, objetos, imágenes o dispositivos. Valoramos formas de acceso adaptadas al movimiento, la visión y la audición, con otros profesionales cuando sea necesario. Los SAAC pueden formar parte de este apoyo.
Elegimos situaciones significativas, como escoger una actividad o expresar incomodidad. Acordamos cómo responder y dar tiempo al niño. Los objetivos se revisan según la participación cotidiana y las necesidades familiares, sin fijar resultados iguales para todos.
Empezamos por lo que más os preocupa y por los apoyos que ya tenéis en casa o en el centro educativo.
Proponemos cambios concretos y compatibles con las indicaciones de pediatría, rehabilitación y otros profesionales.
Valoramos si las propuestas son útiles y sostenibles y qué necesita una nueva consulta especializada.
No siempre. Se pueden valorar las necesidades funcionales mientras continúa el estudio médico. La valoración logopédica no sustituye el diagnóstico del neurodesarrollo.
Los informes disponibles, las indicaciones de alimentación y los apoyos de comunicación que ya utilizáis. También ayuda pensar qué situaciones cotidianas queréis revisar.
Información general para orientarte. La valoración y las recomendaciones dependen de cada niño. Si hay una urgencia, llama al 112.
Si tienes dudas sobre tu pequeño, podemos empezar hablando con calma. La primera conversación de 15 minutos es gratuita.
Primera valoración: 100 €. Seguimiento: 60 €. Antes de concertar la visita, te confirmaré las condiciones y la disponibilidad en tu zona.